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Podemos tener nuestras propias razones para desear reducir de peso, por
ejemplo: |
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| Visita a tu médico para una evaluación adecuada de tu caso, con él podrás acordar unos objetivos realistas tanto en lo que respecta a la cantidad de kilos que debes perder como en el tiempo más adecuado en que puedes perderlos. |
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Controlar tu peso no consiste sólo en bajar de peso. Mejorar algunos hábitos alimentarios y de actividad física, te ayudarán no sólo a perder de peso sino a mantenerlo en el largo plazo. |
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Sigue el plan alimentario diseñado por tu médico y con el tiempo te acostumbrarás a comer de forma sana y equilibrada. |
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Aumentar la actividad física no significa apuntarte a un gimnasio. Puedes comenzar por caminar 10 minutos tres veces al día o subir las escaleras de vez en cuando, dar un paseo o cualquier actividad que puedas llevar a cabo en tu vida cotidiana y que represente moverte un poco más. Tu médico te podrá indicar qué ejercicio es el más adecuado para ti. |
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Mide el éxito de tu tratamiento no solamente en los kilos que llevas perdidos. Puedes estar perdiendo tallas, centímetros de cintura o puedes sentirte más ágil. Estos son signos de éxito y los puedes apreciar en las primeras semanas de tratamiento. |
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Sé flexible, en el transcurso de tu tratamiento podría ser necesario acordar nuevos objetivos con tu médico. No temas modificarlos. Esto forma parte de un plan de control de peso. |
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Comparte con tu familia y tus amigos el entusiasmo por haber alcanzado metas parciales y prémiate. Puedes encontrar recetas de temporada que podrías utilizar para estas ocasiones. |
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