¡Actívate!
Contrariamente a lo que piensa mucha gente, para obtener los beneficios del ejercicio, no es preciso una actividad deportiva excesivamente intensa ni alcanzar un elevado nivel de entrenamiento y forma física.
¡Lo importante es mantenerse activo!

Comienza con actividades de tu día a día.
Identifica oportunidades para incrementar tu actividad física durante el trabajo o en tu tiempo libre. La práctica de ejercicios sencillos tan fáciles como pueden ser caminar (sin pararse a mirar escaparates, claro), pasear en bicicleta o bailar, practicados con cierta frecuencia, pueden ayudarte a bajar de peso y reportan beneficios muy importantes para tu salud, incluso sin llegar a tener un físico de atleta o de bailarín profesional.
¡Identifica las actividades que mejor te van!

Establece un ritmo inicial fácilmente alcanzable. Por ejemplo, intenta 30 minutos diarios de actividad física. Si no te es posible realizar los 30 minutos continuos, repártelos en 10 minutos 3 veces al día o en dos tandas de 15 minutos cada una.
¡Busca un tiempo para ti!

Hazlo de forma regular.
Intenta al menos 30 o 45 minutos, tres o cuatro días a la semana. Lo recomendado es mantener un ritmo regular de actividad física, de esta forma reduces peso y previenes el riesgo de padecer tensión alta, diabetes, presentar niveles altos de colesterol y osteoporosis.
¡Diseña tu plan de actividad!

Consulta con tu médico tu plan de actividad física. Si padeces alguna enfermedad importante, por ejemplo diabetes, tensión alta o enfermedades del corazón debes consultar a tu médico antes de comenzar a realizar ejercicio o aumentar su nivel de intensidad. Tu médico te puede aconsejar mejor que nadie sobre cuál es el ejercicio más aconsejable y cómo debes realizarlo.

Adquiere una mentalidad físicamente activa. Busca dentro de tu actividad física diaria habitual, cómo puedes aumentar el nivel de ejercicio. A veces, ese aumento del ejercicio físico puede hacerse con comportamientos tan sencillos como procurar subir más escaleras, utilizar menos el ascensor, emplear con más frecuencia los servicios de transporte público y aprovechar para bajar una o dos estaciones o paradas antes del destino, para así caminar un poco más cada día.

Con la colaboración del Dr. Juan José Antón, Especialista en ejercicio físico, Barcelona. España.